Cómo organizar las mesas de la boda

fotografo de boda Vitoria

Planificación de sitios

La distribución de todos vuestros invitados en torno a las diferentes mesas puestas a disposición del gran banquete es sin duda un buen rompecabezas. En este artículo vamos a ver algunas ideas para distribuir a los invitados de la mejor forma posible.

Lo más importante, antes de empezar, es tener la lista de invitados cerrada. Para eso, en caso de que un mes antes faltase gente por confirmar, sería bueno que les llamaseis vosotros.

Básicamente, hay tres formas de organizarse. La primera y más típica es hacerlo por mesas. A cada invitado se le asigna una mesa y tiene libertad de sentarse en cualquier sitio de esa mesa. La segunda forma es más estricta, ya que a cada invitado se le asigna tanto la mesa como el sitio concreto donde sentarse. Y por último, está la opción libre, donde cada uno se sienta dónde quiere o puede. Esta opción tiene la pega de que algunos invitados pueden quedarse descolgados, si no andan vivos.

Si ya habéis decidido el tipo de organización para sentar a vuestros invitados, podéis pasar a la parte de su colocación. Para eso, la mejor manera es a mano. Se cogen cuatro folios y se juntan con un celo. Seguidamente, se dibujan las mesas en su distribución a lo largo del salón comedor. Posteriormente, con marcadores de colores, representáis a cada uno de los invitados. Podéis elegir un color para cada tipo de invitado. Por ejemplo, los invitados del novio en un color, las de la novia en otro, los invitados de trabajo en otro, amigos en otro, etc. Al ser adhesivos siempre podéis despegar y pegar en otro sitio según vayáis haciendo cambios.

En mi opinión, la mejor forma de organizarse es a mano, pero si tenéis habilidad con la informática podéis utilizar alguna de las herramientas que hay por ahí para organizar las mesas en las bodas. Esto os dará una visión más global del orden de las mesas, consiguiendo que os hagáis una idea personalizada de su distribución, con los nombres de los invitados, su contacto y su acompañante. Además los podréis mover fácilmente.

Protocolo para el orden de la mesa de los novios

Como es lógico, los novios van en medio. Al lado del novio iría la madrina y al de la novia el padrino. A continuación, al lado de los padrinos, irían sus parejas.

Según el protocolo, las mesas se organizan por orden de afinidad familiar. De esta manera, la más cercana a la mesa presidencial de los novios sería, por ejemplo, donde se sentasen los hermanos. Posteriormente iríamos con la siguiente, donde se sentarían primos y tíos. De esta manera iríamos colocando a todos. Seguiríamos, por tanto con amigos, luego compañeros de trabajo. En cualquier caso, recalcar que esto es simplemente el protocolo. Si os vais a sentir mejor con otro orden, adelante. Lo mejor es hacer lo que os haga sentir mejor.

En esta parte es cuando más podéis desarrollar vuestra creatividad para marcar la impronta de vuestro estilo personal. Es realmente divertido y pude llegar a ser muy original. Se trata de personalizar la decoración de cada una de las mesas. Y aquí, como digo, la imaginación no tiene límites. Por poner unos pocos ejemplos, podéis buscar un motivo general y luego ir adaptándolo a cada una de las mesas. Si elegís grupos de música preferidos, cada mesa puede ser uno y cada invitado una canción. La decoración de la mesa puede ir acorde. Pero no se queda ahí la cosa, tenéis infinidad de motivos para elegir. Ciudades a donde os gustaría ir, lugares que os digan algo especial. Un sinfín de opciones. Todo en función de vuestra imaginación y las ganas que tengáis de dejar vuestro estilo personal. Si no tenéis tiempo o no queréis dedicarlo a esto, siempre podéis delegarlo en el propio establecimiento, que os harán una propuesta, por ejemplo con números.

Nos queda un último detalle para dejar perfectamente ordenado el tema de los sitios de nuestros invitados en el banquete. Se trata de la elaboración de un mapa de sitios, a modo de mural, que facilite a cada invitado la información necesaria para recordarle dónde se sienta. Lo bueno sería colocarlo en un lugar visible, que sea lo primero que vean al entrar al salón. Nos lo podemos tomar como un elemento decorativo y aplicar aquí también nuestra imaginación.

 
 
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